martes, 29 de octubre de 2019

Historia para meditar

Mis palabras (Página oficial de la historia)

Esta es la historia de un muchachito que tenia muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.

El primer día, el muchacho clavo 37 clavos detrás de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que el aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta.

Descubrió que era mas fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta. Llego el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Después de informar a su padre, Este le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter. 

Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban mas clavos para retirar de la puerta. Su padre lo tomo de la mano y lo llevo hasta la puerta. Le dijo: “has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca mas será la misma. Cada vez que tu pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves.” Tu puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo devastará, y la cicatriz perdurara para siempre. Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física.



22 comentarios:

  1. bonito, da a entender el manejo de la ira

    ResponderEliminar
  2. Por más arrepentido que este uno, el daño ya está hecho;es decir,ese daño causado es irreversible , es por eso la importancia de saber controlarse en diferentes tipos de situaciones.

    ResponderEliminar
  3. excelente historia y con datos reales la verdad, ya que despues de hacer algo malo pese a saberlo lo hacemos o seguimos haciendo sin pensar en que' o como eso afecta a la persona...
    Buena reflexion gracias :)

    ResponderEliminar
  4. Es verdad, una ofensa verbal es tan dañina y lastima tanto como una ofensa fìsica por eso es mejor pensar antes de hablar


    ResponderEliminar
  5. por mas que uno persona este arrepentido del daño que causó no puede ser irreversible por eso hay que pensar antes de hablar,porque una palabra hiere mas que un golpe

    ResponderEliminar
  6. bonita historia para reflexionar y aprendamos de eso por eso siempre hay que pensar lo que vamos a decir antes de hacer daño a otros

    ResponderEliminar
  7. Es una excelente historia para las personas que pierden la paciencia para que reflexionen sobre su manera de actuar porque después del daño nose puede curar las heridas que provocas.

    ResponderEliminar
  8. Es muy cierto todo lo que se cuenta ya que el daño causado a una persona es irreversible, en otras palabras ni una disculpa es capaz de reparar o hacer olvidar el mal momento vivido.
    Además cuando esto ocurre se quebranta todo tipo de confianza o aprecio que se tenía hacia una persona.

    ResponderEliminar
  9. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  10. Por más arrepentido que estés, el daño se realizó, esta hecho, por eso siempre es mejor pensar antes de actuar, para evitar lastimar a los demás

    ResponderEliminar
  11. Me gustó la historia, es reflexiva, ya que a veces decimos cosas sin sentirlas realmente ocasionando un daño hacia otra persona, por eso es importante pensar antes de hablar.

    ResponderEliminar
  12. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  13. Me parece muy interesante la técnica que utilizo el padre con su hijo, por que le enseño que cuando uno hace daño por mas que quiera reivindicar su error le es imposible borrarlo. Tenemos que ser mas conscientes de las cosas que son buenas y malas y no ir lastimando a la gente con nuestros actos.

    ResponderEliminar